Frank Rodick

SALA-2-INT--Rodick_Red_Pearls_8inchesEn el marco de la 18º edición del Festival de la Luz:

Todo será olvidado

Comencé por el final. Es decir, la primer imagen de mi madre fue creada utilizando una fotografía que tomé cuando ella ya estaba muerta, acostada en una habitación de hospital con paredes verdes y luces fluorescentes. La vida de Frances Rodick había sido larga, demasiado larga. Durante los últimos quince años el Alzheimer la había desintegrado.

Para ese momento, su cuerpo y su mente estaban igual y completamente corrompidos, mayormente por la enfermedad, pero por la historia también. Frances Rodick comenzó su vida apenas a un grado de separación de una gran catástrofe: el exterminio de los judíos europeos. Ella albergó ese horror en una parte muy oscura de su interior y, con una determinación más implacable que deliberada, se aseguró que esa pesadilla respirase y murmurara dentro mío también.

Siete de las imágenes en esta exposición son de mi madre utilizando fotos de ella cuando era joven y las estrellas más oscuras de su vida todavía no existían o estaban apenas comenzando a encenderse. Tres son imágenes de cuando yo era pequeño, basadas en fotografías tomadas por mi padre cuando estaba saliendo del baño. Cuando las encontré lo primero que me vino a la cabeza fueron dos cosas que los niños parecerían tener: fragilidad y un futuro. Pero era yo el de las fotos, por lo que trajeron aparejadas muchas emociones y recuerdos.

Supongo que estas imágenes son una especie de biografía, de mi madre, mías, de ambos entrelazados en esa forma tan desgarradora que nunca acabó. Pero así como hay memoria, también hay alucinaciones porque uno solo puede arriesgar una trémula suposición acerca de cómo es alguien, incluyéndose a uno mismo o a los padres. Quizás, esas alucinaciones sean como las descritas por el novelista Louis-Ferdinand Céline: ficciones —algunas resplandecientes, otras terribles— ficciones aún más reales que la vida cotidiana. Así las siento yo, y es en esa sensación en la que residen mis restos de esperanza

Sala 2
Cierra el 21 de septiembre