Horacio Di Nunzio

SALA-1-INT-EA115268En el marco de la 18º edición del Festival de la Luz:

Mis horizontes

La definición del horizonte real es la línea que delimita la superficie terrestre visible desde un punto. Según este concepto, todos estamos al mismo nivel en esta tierra horizontal. Sin embargo esta definición puede expresarse de maneras diferentes.

Al decir de Konrad Adenauer,
“Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero ninguno tiene el mismo horizonte”.

Un horizonte es también la extensión de algo o de alguien, se renueva a cada paso que damos, nos anima a seguir adelante y a descubrir. Es progreso, es futuro, es intuición de una realidad nueva. Un horizonte que no cambia es solo una abstracción.
Tener un horizonte significa aprender a mirar más allá de lo que está frente a nuestra
vista, significa aprender a ver mejor.
Al comenzar cada día se ubica un horizonte imaginario de vida, se establece una distancia y un espacio de tiempo de referencia en el cual transitar. En este transcurrir de la vida, se llega hasta el horizonte temporal definitivo, la muerte, que constituye el límite final, la promesa de una continuidad tal vez deseada, tal vez temida.

La mirada fotográfica de “mis horizontes” me da una sensación de libertad, me facilita la introspección, recorro distancias imaginarias y puedo soñar despierto. Durante su contemplación, puedo imaginar la llegada de nuevos acontecimientos, nuevos caminos de la vida, fantasías, metas o deseos del futuro. Me
brindan un enorme placer estético. Simbolizan mi integración con el mundo circundante. Estimulan la evolución, el crecimiento y la paz.
Por estos motivos, tomo imágenes de paisajes con “horizonte reales o imaginarios”.
En ellos confluyen los elementos que amo de la naturaleza o de las cosas, ordenados en forma arbitraria y azarosa, desde la proximidad que nos rodea hasta el infinito. Es como recorrer los caminos de la vida.

Sala 1
Cierra el 21 de septiembre