Viktoria Sorochinsk

SALA-8-INT-sorochinski34En el marco de la 18º edición del Festival de la Luz:

“Anna & Eve”

Detrás de su escenas elaboradas, el trabajo de Viktoria Sorochinski revelas las preocupaciones de una generación que se enfrenta a una sociedad en crisis que está atravesando una profunda transformación. Temas como el exilio y la nostalgia, y la angustiosa búsqueda de la identidad no están eclipsadas por la estética de las imágenes.

Viktoria Sorochinski abandonó la ex URSS con sus padres en 1990 cuando tenía 11 años. Luego de vivir en Israel, continuó sus estudios en Bellas Artes en Montreal y posteriormente en Nueva York, ciudad donde reside actualmente.

Fue en 2005, en Montreal, que ella comenzó a fotografiar a una joven madre de 23 años y su pequeña hija de 3, ellas también rusas, y sigue hoy con ese sutil trabajo de observación e interpretación capturando las diferentes etapas del crecimiento de Eve y la relación con su madre Anna.

Son centrales en este trabajo la temática de la infancia y so corolario de fantasías, temores y el “aprendizaje” de la maternidad. Trabajando sobre mitos, leyendas y creencias populares intercaladas con las percepciones tempranas de qué es lo correcto y lo que está mal.

Viktoria retrata el mundo de fantasía de Eve y su compleja e intensa relación con su madre en escenas impecablemente montadas y llenas de una inquietante magia. La personalidad y la presencia de la pequeña Eve hechiza cada imagen. Frente a la cámara se despliega un extraño juego de roles entre las dos protagonistas y entre ellas y la fotógrafa. Detrás de la ficción se percibe una tensión real entre la fragilidad de Anna y la determinación de Eve. Al igual que en “Alicia en el País de las Maravillas” es la pequeña Eve la que parece llevar las cuerdas que sostienen a la relación con Anna, y su propia historia, en equilibrio.

La fotógrafa, esa cómplice observadora, ve y simboliza creando un universo secreto de señales y visiones manifiestas. Cautivados por esas imágenes en las que ningún detalle quedó librado al azar, envueltos por perturbadores misterios y una sensación de asombro, el público quedará rápidamente perdido, como en un juego de espejos. Laura Serani | Curadora

Sala 8
Cierra 21 de septiembre