Virginia Rivera | Manuel Puig

sala-13-1-fecha-intYa de charlar un poco con vos me siento mejor
Los caprichos de la geometría los hicieron coincidir, en tiempos distintos –o no tan distintos-, en un mismo sitio: General Villegas, un espacio que supieron ver con el mismo horror y la misma esperanza.
El desprecio que sufrían las mujeres de los años ´30 las llevaba, intuía Puig, a la ausencia de solidaridad con su género, a sucumbir ante los mandatos y a refugiarse en las letras que les mentían amor.
Virginia Rivera las muestra lisiadas, mudas, tuertas, de rodillas, sin mirarse entre ellas. Están rodeadas de arquitecturas absurdas, escaleras imposibles, alfombras nupciales que llevan a ningún sitio. Sin embargo, exhiben gestos de resistencia: esconden sus brazos para no cargar con lo impuesto o muestran manos cadavéricas e incapaces de sostener lo no elegido. Como las mujeres de Puig, que al final de sus vidas logran encontrarse, éstas han empezado a vincularse y a soñar. Se desprenden del suelo, se ven más etéreas, y aparecen brazos de manos anchas, que se alargan para ayudar a sostener lo que vendrá.
El paisaje cambia y se vuelve todo útero, universo. Ahora saben que la verdadera luz y el verdadero color son aquellos que están punto de parir.

Inaugura el 3 de julio a las 18 h
Cierra el 20 de julio
Sala 13