En esta exposición curada por Julio Sapollnik, las artistas Patricia Altmark y Diana Schuster se presentan como una unidad de opuestos: “punctus contrapunctum”. Por un lado están los dibujos y una serie de papeles encuadernados de Schuster con los que ella crea pequeños “biombos de artista”: una posibilidad de separar sin aislar, dividiendo lo visible y lo oculto. Por otro lado, Altmark presenta pinturas y una serie de piedras pintadas, elementos naturales que ella interviene artísticamente, en relación a lo que permanece y resiste el paso del tiempo.
Diana Schuster trabaja sobre papel hecho a mano, un soporte rústico e irregular. Su dibujo deriva hacia formas humanas que se expanden como el sonido en el agua. Como artista figurativa, revela lo que su sensibilidad imagina. Como artista abstracta, Patricia Altmark da valor a un ideal acromático. Utiliza el blanco para alcanzar la luz en su plenitud lumínica. Un campo neutro donde se hacen visibles las texturas, heridas como ejemplo de resiliencia ante las circunstancias de la vida.
“En la obra de Diana, naturaleza y personajes conviven en un espacio idílico. La línea suelta y ondulante representa la unidad entre el cosmos y la tierra. Sus trabajos se identifican con la espiritualidad. Patricia plasma visiones originales y sorprendentes de su interioridad. Ella se centra en la aplicación del blanco, una tonalidad que le permite, por definición, alcanzar la luz. En su obra no hay ausencia de tono, sino plenitud lumínica”, asegura el curador.
A lo largo de todo el año impulsamos convocatorias abiertas y públicas para invitar a referentes culturales, colectivos, organizaciones, instituciones y artistas a proponer y llevar adelante contenidos culturales y artísticos junto al centro.
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