El primer homenaje del 2026 es a Mireya Baglietto, artista visual argentina, investigadora y creadora del Arte Núbico. La creadora interviene el espacio temporal de la Sala Histórica con su tradicional propuesta núbica: telas pintadas que simulan un cielo recubren y cuelgan del techo y el público es invitado a percibir el espacio mediante el celular, con el vidrio de la pantalla como si fuera un espejo ubicado a la altura de los ojos. Caminar, mirar el reflejo que se produce en el vidrio del aparato y acceder a una nueva dimensión en la que se invierten las referencias tradicionales, convirtiendo el cielo en tierra. Una pequeña reproducción de los trabajos de gran formato que la artista desplegó en las salas del centro cultural en décadas pasadas.
Mireya Baglietto en el Recoleta: 1986 - 2000
La relación entre Mireya Baglietto (nacida en Buenos Aires en 1936) y el Centro Cultural Recoleta constituye un capítulo fundamental en la historia de las instalaciones de gran formato en Argentina. Durante la década de los años 80 y 90, las salas del entonces Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires se transformaron en laboratorios de percepción donde la artista, junto a su equipo, desplegó la ambiciosa arquitectura del “Arte Núbico”. Entre sus trabajos se destacan más de 30 encuentros colectivos participativos para el desarrollo de la percepción y la creatividad, que complementan y amplifican sus muestras individuales. Entre ellos figuran “La trama humana” (1989) y la emblemática “Arcoiris” (1995) en la Sala Cronopios, realizada en homenaje al 50° aniversario de la ONU. Sin embargo, fue “La Nube 4, tu espejo del universo” (1988) la que marcó un precedente histórico: una instalación de 700 m² en el ala derecha (hoy Sala Cronopios, J y C), que cubría la totalidad del recinto para disolver su estructura original. Mediante el uso de espejos, 150 mil personas vivenciaron una espacialidad dinámica e ingrávida, de la que surgieron más de 15 mil testimonios sobre esa experiencia perceptiva. Los “Espacios Núbicos” llevados a cabo en el centro cultural no fueron sólo exhibiciones sino ámbitos penetrables donde desaparecieron los ángulos rectos y los límites entre dibujo, escultura y arquitectura. Al convertir el techo en piso a través del espejo, Baglietto propuso una nueva concordancia entre lo real y lo virtual. Fue pionera en el arte participativo y la exploración de nuevas dimensiones humanas.
A lo largo de todo el año impulsamos convocatorias abiertas y públicas para invitar a referentes culturales, colectivos, organizaciones, instituciones y artistas a proponer y llevar adelante contenidos culturales y artísticos junto al centro.
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